Hay gadgets que compras porque son bonitos… y otros que te hacen sentir algo de verdad. Si alguna vez has intentado regalar un álbum, un marco digital o un vídeo en el móvil, sabes lo que pasa: el gesto está bien, pero la emoción dura lo que tarda en apagarse la pantalla o en perderse el archivo entre mil notificaciones. Por eso me llamó tanto la atención la Qinux Eternity Pearl, una esfera de cristal con pantalla y sonido que convierte vídeos y fotos en un recuerdo “vivo”: se ilumina, reproduce, y deja ese efecto de “wow” que no depende de apps, cuentas ni complicaciones.

A primera vista podría parecer un adorno tecnológico más, de esos productos que triunfan por Navidad y luego se olvidan. Sin embargo, tras probarla en casa con diferentes vídeos (familia, mascotas y clips de viajes) entendí su verdadero valor: no es un marco, no es un altavoz, no es una lámpara. Es un objeto diseñado para que un recuerdo se sienta presente, con luz ambiental, movimiento y sonido, en un formato pequeño que te dan ganas de dejar siempre a la vista.
¿Qué es exactamente la Qinux Eternity Pearl?
La Qinux Eternity Pearl es un dispositivo de sobremesa (o colgante, si prefieres) que reproduce vídeos MP4 con sonido y fotos JPG dentro de una esfera de cristal con una pantalla interna de 2,7 pulgadas. La propuesta es muy directa: en lugar de “ver un vídeo en el móvil”, lo conviertes en un recuerdo físico, visible y repetible, con un brillo suave que llena la habitación y un altavoz integrado que devuelve esas risas, palabras o sonidos que a veces son lo más importante.
En cuanto a capacidad, incorpora 4 GB de almacenamiento interno, suficientes para cargar aproximadamente hasta 10 minutos de vídeo HD con sonido o alrededor de 250 imágenes (dependiendo del peso de los archivos). Y lo mejor —o lo más práctico— es cómo se carga el contenido: se comporta como una memoria USB.
El flujo es simple:
- Conectar por USB al ordenador.
- Arrastrar y soltar archivos MP4 y JPG en sus carpetas.
- Desconectar, pulsar el botón (o usar el dial) y reproducir.
Sin apps, sin cuentas, sin historias.
Diseño y primeras impresiones
Nada más sacarla, se nota que Qinux Eternity Pearl está pensado como objeto-regalo. No es grande (de hecho, es justo lo contrario: compacto, elegante, fácil de colocar en un escritorio o una estantería), pero el efecto visual está muy conseguido.
La esfera está hecha con cristal resistente a arañazos, lo cual importa más de lo que parece: este tipo de objetos se tocan, se mueven, se limpian, y si se raya con facilidad pierde la gracia en dos semanas. Aquí el cristal se mantiene claro, con un acabado que aguanta el uso diario. La base es ABS (estable y práctica), y además incluye opción de colgarla con correa tejida, lo que la hace bastante versátil: estantería, mesilla, escritorio, o incluso decoración de árbol si quieres algo emocional en Navidad.
La pantalla interior es de 2,7” y tiene ese punto de nitidez que buscas en un producto de este tipo: no pretende competir con un móvil, pero sí que el vídeo se vea vivo y que la foto tenga presencia. La iluminación ambiental ayuda mucho, porque le da ese efecto “cristal mágico” que hace que todo parezca más especial de lo que sería en una pantalla plana normal.

“Tus recuerdos listos en minutos”: instalación y uso real
Aquí es donde la Eternity Pearl se distancia de la mayoría de marcos digitales. No necesitas app, ni Wi-Fi, ni emparejamiento, ni crear cuentas para “enviar fotos”. Se usa como un dispositivo de almacenamiento: lo conectas al ordenador y listo. Así la usé yo (tal cual):
Conectar
La conecté con el cable USB incluido a un ordenador (PC y Mac son compatibles a nivel de conexión, aunque en algunas guías recomiendan Windows para la carga si el sistema da problemas con formatos o permisos). Aparece como una unidad, como si fuera un pendrive.
Cargar
Arrastré y solté varios MP4 y una carpeta de JPG. Aquí un detalle importante: si quieres que se vea espectacular, conviene seleccionar vídeos nítidos, sin compresión excesiva, y fotos con buen contraste. También funciona muy bien cuando preparas una mini selección en lugar de meter 200 cosas: la experiencia mejora cuando cada reproducción “significa algo”.
Disfrutar
Desconectas, pulsas y el recuerdo se reproduce con luz y sonido. Es difícil explicarlo sin verlo, pero la diferencia está en que no sientes que estás “reproduciendo un archivo”: sientes que estás activando un momento.
Lo que marca la diferencia: luz, movimiento y sonido (y por qué emociona)
La marca lo vende como “revivir recuerdos”, y es una frase muy de marketing… hasta que lo pruebas con el contenido adecuado. La clave está en tres cosas:
1) El brillo ambiental
La esfera no solo muestra el vídeo; lo “ilumina”. Ese brillo suave hace que la escena tenga presencia incluso desde lejos. En una estantería, llama la atención como un objeto decorativo.
2) El efecto de movimiento
Un vídeo en una esfera de cristal se percibe distinto: hay profundidad, hay un efecto óptico que le da un toque casi “holográfico” (sin ser un holograma real). Esto no es ciencia ficción, es simplemente cómo se percibe una pantalla dentro de un cristal pulido.
3) El sonido integrado
Este es el detalle que convierte el producto en algo emocional. Una foto puede ser preciosa, pero un vídeo con sonido —una risa, una frase, un “te quiero”, un ladrido, un latido— dispara el impacto. Y el altavoz no pretende ser “fiesta”, sino íntimo: suficiente para llenar una habitación sin necesidad de altavoces externos.
Capacidad y formatos: lo que puedes cargar (sin complicarte)
La Eternity Pearl admite MP4 para vídeo y JPG para fotos, que es justo lo que quieres: formatos universales.
Con 4 GB, en la práctica funciona muy bien si lo usas como se debe: seleccionando momentos concretos. La marca habla de hasta 10 minutos de vídeo HD con sonido o 250 imágenes, y mi recomendación es la misma que para cualquier dispositivo emocional: menos cantidad, más intención.
Si quieres que la pantalla se vea a “pantalla completa” dentro de la esfera, ayuda mucho preparar vídeos o imágenes con un encuadre que se adapte bien a un formato más centrado (muchas veces, recortar o exportar en un formato cuadrado o más equilibrado hace que el resultado sea más impactante).
Autonomía y uso inalámbrico
Otro punto interesante es que funciona sin cables gracias a su batería recargable. En uso real, la autonomía ronda varias horas de reproducción continua (aproximadamente 4 horas dependiendo del volumen y el brillo). Se recarga por USB-C, lo cual es práctico porque hoy en día ya tienes cables de sobra en casa.
Esto es importante porque te permite usarla como lo que es: un objeto que colocas donde quieres, no donde llega un enchufe. En una mesilla, en una estantería, en un despacho… donde tenga sentido.
Precio y ofertas especiales
La Qinux Eternity Pearl está disponible por tiempo limitado con 50% de descuento y envío gratis, por un precio de €59 en vez del precio normal de €118 .
Incluye normalmente envío gratis, pago seguro y opciones de extras como estuche de transporte, base de madera, caja regalo navideña o cable USB-C a USB-C según el pack.
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¿Cómo comprar?
El proceso es el habitual:
- Comprueba disponibilidad en la web oficial aquí.
- Elige cantidad (si es para familia, los packs salen mucho más rentables).
- Añade extras si lo necesitas (estuche, base, caja regalo).
- Rellena datos de envío y pago seguro.
- Recíbelo en casa (en la mayoría de pedidos, la entrega suele estar estimada en 8 días).
Consejo: si es para regalo, yo sí optaría por la caja regalo. Aquí el “momento unboxing” suma mucho.
Garantía, soporte y compra segura
El producto se vende con compra segura (pagos cifrados, múltiples métodos de pago y soporte de atención al cliente). La Qinux Eternity Pearl incluye una política de 30 días de devolución, pero lo más importante es que el soporte existe para ayudarte con carga de archivos, formatos y dudas.
Opiniones de otros usuarios
Con más de 2340 valoraciones y una media de 4,8 sobre 5 en TrustScore. La Qinux Eternity Pearl tiene un porcentaje muy alto de recomendación, lo más repetido en reseñas es lo mismo: reacción emocional y facilidad de uso.
Isabel Casas ★★★★☆ (4,6/5)
“Subí el vídeo de los primeros pasos de mi hija. Cuando lo encendimos y se iluminó, ella lo miró como si fuera magia. Lo más fuerte no fue la pantalla: fue ver cómo se le cambió la cara a mi pareja. Se quedó en silencio, sonrió y se le saltaron las lágrimas. Ahora lo tenemos en la estantería del salón y cada visita lo acaba viendo. No es un gadget más, es un recuerdo activable.”
Laura Dominguez ★★★★☆ (4,5/5)
“Se lo regalé a mi padre con fotos antiguas de familia. Pensé que lo miraría un par de veces… y al final lo pone cada tarde. Dice que siente como si el pasado viniera a visitarlo. Lo mejor es que no tiene que usar móvil ni apps. Le di el botón y ya está. En un regalo así, la facilidad lo es todo.”
Tomás Herrera ★★★★★ (4,9/5)
“Lo del brillo y el movimiento me sorprendió. Creía que sería como un marco digital, pero no. Tiene presencia. Y el sonido hace que la escena se sienta real. Lo llevé a una cena familiar con un vídeo de hace años y fue un momento de esos que no olvidas. A nivel ‘wow factor’, de lo mejor que he comprado.”
Juan Rodríguez ★★★★☆ (4,6/5)
“Subí un vídeo de mi perro que falleció hace un tiempo. No esperaba que me afectara tanto. Escuchar su sonido y verlo de nuevo en un objeto que está ahí, en la estantería, me dio una sensación extraña: triste y bonita a la vez. No es un juguete. Es un recuerdo con forma.”
Sara López ★★★★☆ (4,8/5)
“Se lo di a mi abuela con un vídeo de sus nietos jugando en la nieve. Lo vio tres veces seguidas con lágrimas. No hay mucho más que decir. He regalado mil cosas en mi vida, pero nada con este tipo de reacción.”
Antonio Martínez ★★★★★ (5,0/5)
“Cargué clips de fiestas familiares de los últimos años y lo encendimos en Navidad. Fue como abrir una cápsula del tiempo. La gente se quedó en silencio y luego empezaron los ‘¿te acuerdas?’… Ese tipo de regalo vale más que lo que cuesta.”
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Portabilidad y “efecto regalo”: por qué funciona tan bien
Hay regalos que son “correctos”. Y luego están los regalos que generan reacción real. Este está en el segundo grupo, pero solo si lo preparas bien: no es lo mismo regalar el dispositivo vacío que regalarlo con un vídeo que sabes que va a tocar una fibra concreta.
Aquí es donde se entiende por qué ganó premios como regalo y por qué tiene tanto tirón en campañas de Navidad: porque es un regalo que no parece “producto”; parece gesto.
Y además tiene un punto que a mí me encanta: se puede actualizar. No es un “recuerdo cerrado”. Puedes cambiar el vídeo, añadir fotos, actualizarlo con nuevos momentos. Eso lo convierte en un objeto que crece con el tiempo.
Comparativa rápida: Eternity Pearl vs regalos típicos “con emoción”
He probado varias formas de regalar recuerdos en formato tecnológico:
Marcos digitales con Wi-Fi
Bonitos, pero suelen requerir apps, cuentas, permisos, invitaciones… y mucha gente mayor los odia por frustración. También dependen de conexión, y a veces eso rompe la magia.
Álbum físico
Emocional, sí, pero estático. No hay sonido, no hay movimiento, y no se “activa” con un botón.
Vídeo en el móvil
Es lo más común, pero el móvil no es un objeto emocional: es un dispositivo lleno de distracciones. El momento se pierde rápido.
La Qinux Eternity Pearl ocupa un lugar distinto: es objeto físico (como un álbum), pero con vídeo y sonido (como el móvil), sin las complicaciones de un marco conectado.
Opinión tras probarla: lo que me convenció (y lo que conviene saber)
Lo que más me convence es la mezcla entre simplicidad técnica y resultado emocional. Es un gadget que se configura en minutos, pero se disfruta durante años si lo usas bien.
También me gusta que sea discreta. No es un armatoste ni una pantalla enorme. Es algo que se integra en decoración y, cuando alguien lo ve, pregunta. Eso es buena señal: significa que tiene presencia sin ser “aparatosa”.
Lo que conviene saber:
- Si quieres el mejor resultado, selecciona contenido con buena calidad y audio claro.
- Merece la pena preparar una versión “corta y perfecta” del vídeo. En este tipo de objetos, 20 segundos impecables valen más que 2 minutos mediocres.
- Si va a ser un regalo para alguien mayor, es ideal porque no requiere app para reproducir. Solo botón y listo.
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Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Qué formatos admite?
Admite vídeos MP4 y fotos JPG. Son formatos estándar, así que no tienes que convertir nada raro si exportas desde móvil o cámara.
¿Necesito instalar una app o crear una cuenta?
No. Y este es uno de sus puntos fuertes. Se comporta como una unidad USB: conectas al ordenador, copias archivos y listo.
¿Puedo cambiar los archivos más adelante?
Sí. Puedes borrar, sustituir o añadir contenido cuando quieras. Eso hace que sea un regalo que se puede actualizar con nuevos momentos.
¿Se puede usar en una mesa y también colgada?
Sí. Qinux Eternity Pearl incluye base para apoyar en superficies y una correa para colgarla como adorno. Queda bien en estanterías, escritorios, mesillas o incluso como decoración navideña.
¿Cuánto cabe realmente en 4 GB?
Depende del peso del vídeo, pero de forma orientativa puedes guardar hasta 10 minutos de vídeo HD con sonido o alrededor de 250 fotos. Mi consejo: selecciona lo mejor, no lo más.
¿Tiene sonido? ¿Se escucha bien?
Sí, tiene altavoz integrado. Es un sonido pensado para ser íntimo, no para llenar una fiesta. En una habitación, se escucha claro y con volumen ajustable.
¿Cuánto dura la batería?
En uso real, la autonomía suele rondar 4 horas según brillo y volumen. Se recarga por USB-C.
¿Es resistente?
El cristal es resistente a arañazos y la base es estable. Aun así, sigue siendo un objeto de cristal: conviene colocarlo en un sitio seguro si hay niños muy pequeños o mascotas curiosas.
¿Es buen regalo aunque no sea “techie”?
Sí, precisamente porque no requiere app. Para personas mayores, es de los regalos tecnológicos más fáciles: botón y reproducción.
¿Hay ofertas?
Sí, suele haber promoción de lanzamiento del 50% y packs con mejor precio por unidad.
Conclusión: un gadget que no se siente como gadget
La Qinux Eternity Pearl tiene algo que no es fácil de conseguir en tecnología de consumo: convierte un archivo digital en un objeto emocional. No te pide cuentas, no te pide apps, no te pide aprendizaje. Solo te pide una cosa: elegir un recuerdo que importe.
Por menos de 60€ en oferta (y aún mejor en packs), ofrece:
- Una pantalla de cristal de 2,7” con presencia real.
- Reproducción de MP4 con sonido y fotos JPG sin apps.
- 4 GB internos para clips con significado o una colección de fotos.
- Batería recargable para usarla sin cables.
- Formato compacto, elegante y perfecto para regalar.
Después de probarla, entiendo por qué la llaman “el regalo que recordarán para siempre”. No por la tecnología en sí, sino por lo que activa: una sonrisa, un silencio, un abrazo.
Si tuviera que definirla en una frase:
“Qinux Eternity Pearl es la forma más simple y bonita de convertir un vídeo en un recuerdo físico que se enciende cuando lo necesitas.”






